Presentación del libro Decir y callar. Lenguaje, equidad y poder

De izquierda a derecha: Ricardo Cuenca, Pepi Patrón, Fidel Tubino, Gavina Córdova y Virginia Zavala


Fuente: Phd. Miryam Yataco

Aquí la presentación del libro Decir y callar. Lenguaje, equidad y poder en la universidad peruana


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Palabras de las autoras: Virginia Zavala y Gavina Córdova


Daré alguna apreciación y una reseña de este libro que acabo de terminar de leerlo. Las primeras impresiones que saltan a la luz son dilemas imperantes que envuelven a todo el texto: ¿Es mejor estar callado ante las problemáticas de los “otros” -que nos concierne a nosotros mismos, en realidad-? ¿Es apropiado hablar, protestar, defender una autonomía no propia?, con relación a nosotros; ¿por qué callar y desconocer mi particularidad como ser humano: mi lengua, mi cultura, mi religión y mi género? Pero... y si hablo con “mote” éllos terminarán por búrlarse de mi ¿Acaso volverme académico será la solución para que no me marginen? (mito de la educación superior), preguntas que se formular a sí mismos los estudiantes provincianos.

En un artículo de Pepi Patrón “La universalidad de los derechos y la particularidad de los deberes”. En una sociedad en la que se habla de “derechos de respeto al otro" resulta una farfulla para cualquier individuo; si es que los derechos no se encuentran encaminados por deberes que impliquen “compromiso”, “acción" y “fortalecimiento”, el camino que se busca como ideal, será imposible. Creo, como Patrón, que si no hay internalización de este principio, no se puede hablar de la búsqueda de equidades para el bienestar social y mucho menos sería posible este ideal con un Estado “mínimo” (pasivo). Entonces pues, partamos desde este punto.

Cuando leía un articulo de James Crawford en “La educación bilingüe en Estados unidos: política versus pedagogía”, me surgió un cuestionamiento al respecto de la ideología sociolingüística en la educación bilingüe: ¿serían acaso incongruentes políticas que favorezcan la educación bilingüe como intrumentos de integraciòn de nuevos patrones lingüísticos, pragmáticos y culturales de una lengua no materna, sólo con el fin de garantizar el acceso beneficioso a un sistema sociocultural ajeno? Creo que sí es beneficioso, pero ¿no implicaría el deshapego de lo propio, de lengua y cultura? Así veo que el libro de Zavala y Córdova? Dan cuenta de este dilema y proponen practicas letradas contextualizadas y demás. Aquí mi reseña:

El objetivo del HATUN ÑAN es criticar y superar el racismo y la incapacidad de reconocernos como sociedades plurilingües y pluriculturales. Una manera de lograrlo es que los estudiantes internalicen lo “apropiado” para cada contexto. En el texto se presenta un estudio de caso en las universidades de San Cristóbal de Huamanga (Ayacucho) y San Antonio de Abad (Cusco), donde resaltan los casos de Emilia y Félix, dos estudiantes de Derecho y Literatura, respectivamente.


En el caso de Emilia, se presenta una tensión entre el discurso que ella valora y que cree la manera más apropiada para llegar a un conocimiento correcto —hallándose este conocimiento en la experiencia personal y observacional— y lo que la comunidad académica cree como correcto; a saber, el conocimiento proveniente de un conjunto de voces (autoridades) que respalda la voz del autor. Así lo que hace Emilia para liberar sus emociones reprimidas y dejar en paz esa “pelea” que hay en su mente, es producir “textos autogenerados” –en un diario académico en la que expresa su voz en oposición a las voces de autoridad—. En este punto como bien acota Zavala, la confusión que tiene sobre cómo articular su voz con las voces de las autoridades, no se deriva de la falta de familiaridad con el texto académico —por que estos estudiantes si leen y estudian—, sino de la poca aclaración que brindan los docentes sobre el tema.


Seguidamente, en el caso de Félix se muestra la misma tensión que Emilia, pero ahora con la tensión que existe en encubrir el lenguaje académico con un lenguaje poético que —según Félix— es una manera más linda de volver el lenguaje académico, que es tan frio y seco que “no da ganas de hacerlo” que, además, no se reciben respuestas adecuadas por parte de los profesores del porqué debería escribirse de una manera académica y no de la otra manera. Así se hace hincapié que el profesor debe evitar usar “practicas institucionales del misterio” y que haga explicito los objetivos que tienen cada practica letrada, y no asumir que las prácticas letradas son de “sentido común” ya que la realidad cultural y lingüística del contexto en que laboran (Universidad) es diversa. Es decir, se debe enseñar la literacidad académica de un modo más explicito para que estos no adquieran un proceso lleno de conflictos y tensiones dentro del texto.


Así es de gran contribución debelar este misterio institucional “mostrando que las prácticas letradas buscan formar identidades para mejorar el proceso de socialización. Asimismo, se debe considerar que las prácticas letradas son “maneras culturales” y recalco “culturales”, i.e. cada cultura posee practicas letradas particulares, y que no deben ser vista como de sentido común, esto es, como una única manera de aproximarse a los textos. Una de las ideas siguientes que presentan las autoras es culminante al puntualizar en qué es en lo que se debe prestar principal atención. Cito:


“No basta con tener habilidades de codificación y decodificación, sino que es importante aprender a usar las practicas letradas involucradas y, sobre todo, comprender el sentido, que estas adquieren en estos espacios [sociales]” (Zavala 2010: 134)


Unas reflexiones finales al respecto es ver que estar en la universidad supone interactuar con perspectivas diversas y ello es hacer un espacio académico más democrático (“descolonizando la universidad”) y también ampliar el campo de la ciencia moderna occidental para permitir el ingreso de dominios prohibidos como el de las emociones, la intimidad, el sentido común, el conocimiento ancestral y la corporalidad y, por tanto, examinar lo que cuenta como conocimiento relevante dentro y a través de las disciplinas para “abrir” las convenciones de la escritura académica a nuevas formas de significar. (Zavala 2010: 151)


Otro temor que posee el estudiante es sobre el racismo que existe al estar dentro de la universidad, cuando ellos justamente ingresan a estas pensando en adquirir un determinado “status” social para no ser excluidos y que les origina conflictos emocionales y lingüísticos. Por este motivo, la ideología colonialista recurrente pretendía —y que aún se mantiene— era lograr el “sueño de nivelación” que estipula que el desarrollo de la evolución académica se da sólo por un camino (política unilingüe hegemónica en unos contextos, política bilingüe asimilacionista, en otros). Así el programa Hatun Ñan pretende como desafío estar alertas ante estas políticas.
Aunque empecé desde el final esta reseña, lo hice con la intención de comprender algo que me pareció contradictorio cuando llegué a las últimas páginas del presente libro. Cito:


“Por lo tanto, en lugar de asumir una perspectiva critica para deconstruir las ideologías que los posiciona como “inferiores” los estudiantes han internalizado un discurso de “lo apropiado” para contexto (Fairclough 1995), que muchas veces no los ayuda a entender las causas estructurales de la problemática de la discriminación […] Este discurso de lo apropiado o lo correcto” para cada espacio merma la posibilidad del ejercicio de la ciudadanía, al afectar la actuación espontanea de las identidades y, por lo tanto, coaccionar la libertad personal y colectiva”. (Zavala 2010: 44)

Creo que no es malo adaptar el comportamiento lingüístico al contexto, sino resulta grave adaptarse a este a causa de inequidades de índole racista. Así las autoras muestran cómo se atribuye esta práctica a un fenómeno tan natural en el aprendizaje de segundas lenguas: el motoseo. Así pues, una manera de adquirir nuevos espacios para la constitución del quechua, viene determinada por la manera cómo se analiza los espacios situacionales en los que se muestra un mínimo de discriminación y, partir de aquí, trabajar en la constitución de prácticas de revaloración lingüística. Opino que es interesantísimo este punto, así por ejemplo las autoras muestran una serie de juegos lingüísticos, como las bromas en las que se muestra un mínimo de racismo.


Bibliografía

Crawford, James

2005 "La educación bilingüe en Estados Unidos: Política 'versus' pedagogía". La educación plurilingüe en España y América. Madrid: Editorial Dykinson.

Patrón, Pepi
2000 “Universalidad de los derechos y particularidad de los deberes”, La filosofía del siglo XX. Balance y perspectivas. Lima: Fondo Editorial de la PUCP.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Ricardo:Gracias por tus palabras y felicitaciones por tu blog.
Saludos, Virginia

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Gracias por leer la entrada!!! (Ricardo)