Actividades



VII Coloquio de Lexicología y Lexicografía

Foto: De izquierda a derecha los ponentes: Carlos Garatea (PUCP), Nelly Trelles (UDEP), Pedro Falcón (UNMSM), Luis Andrade (PUCP) y Luisa Portilla (UNMSM).



Comentada por: Ricardo Melgarejo Cámara


El Mg. Augusto Alcocer Martínez, en su última presentación como coordinador, dio por inaugurada el VII Coloquio de Lexicología y Lexicografía que se viene llevando a cabo en el ICPNA de Miraflores. Lamentablemente así es, el Mg. Alcocer se retira de la organización dejando una estupenda y exitosa realización de eventos académicos ininterrumpidos; sin embargo, se comprometió a dejar la batuta a personas comprometidas a seguir con esta actividad continua de difusión de las investigaciones científicas de mencionados campos lingüísticos.





Me pareciero que ciertas ponencias están ricas de información, por ello, iré comentando a continuación las más resaltantes:


El coloquio (?) comenzó con la participación de la Mg. Luisa Portilla Durand (UNMSM) con su disertación: "Dudas en el Diccionario panhispánico de dudas" —en adelante, DPD—. Por supuesto el diccionario definido como 'catálogo de ordenado y sistematizado en donde se encuentran registrados alfabétcamente los lexemas (palabras) de una o más lenguas, ciencia, oficio o materia determinada' es una herramienta de gran ayuda para cualquier persona profesional o no.

Pero cuando hablamos del DPD, no está hecho como así parece, a resolver las dudas de cualquier persona "común y corriente", sino está destinada a los profesionales de la lengua: ello fue una de las sentencias de Portilla.

El DPD es de uso normativo —dice Portilla— que pretende dar cuenta de las soluciones gramaticales y ortográficas de ciertas suspenciones y dudas que se presentan en la lengua. Si el DPD es una especie de compendio de manuales de ortografía y gramática y que gracias a su caracter normativo se relaciona con el DRAE, cae en contradicciones en ciertos términos que se propone como uso normativo que en el DRAE aparece como uso distinto u ortográficamente diferente. Estas incongruencias entre registros formales normativos y registros coloquiales de uso es el mayor problema clave a la hora de consultar el DPD.

Por último, Portilla afirma que si el DPD se pone al día constantemente, es de necesidad que también lo hagan sus componentes: la ortografía y la gramática.


Continuará...

Lunes lingüístico


Las vocales en el castellano andino

El 6 de octubre se realizó en la Sala de Grados "Antenor Orrego" (Local Central de la UNFV) la ponencia del Ph.D Jorge Iván Pérez Silva (PUCP) "Las vocales en el castellano andino.



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¡Escándalo en la Lingüística!: ¿PLAGIO?¿quién tiene la última palabra?..que el público decida, mejor dicho, que los lingüistas decidan...



Por Roxana Abanto Atauje


Hace poco me hicieron un comentario acerca de un supuesto plagio, realizado por el Dr. Luis Miranda, a quien le tengo un especial aprecio y consideración; por esta razón, no pude contener la curiosidad de saber de qué se trataba todo... cuando me enteré, me quedé asombrada y me dije ¿qué pasa aquí? ¿cómo sucedieron las cosas?.. la verdad, he revisado algunos blogs para enterarme bien del asunto en mención; a continuación, les dejo el resultado de mi búsqueda y las respectivas fuentes (como es correcto), he considerado dos versiones: por un lado, la posición del profesor Óscar Laureda (quien envia una carta al Dr. Miranda, con total indignación) y, por el otro lado, la postura del conocido profesor de la URP, Luis Miranda (considero ambas versiones, porque me parece lo más justo y correcto)...

Versión del profesor Óscar Laureda Lamas (U. de Coruña/U. de Heildelberg):
Carta abierta al Dr. Luis Miranda Esquerre (1)

Estimado Luis:

En respuesta a tu correo electrónico del 28 de septiembre de 2008, en el que me pides tuapoyo en la disputa sobre el plagio de la Textlinguistik de Coseriu, y a raíz del eco que tanto enforos científicos como en la red Internet ha tenido la carta pública del Dr. Kabatek, me gustaríahacer público lo siguiente:
1. Como cuestión preliminar, y para situar la discusión (los textos, en el fondo) en el puntocorrecto: la carta va firmada por el Dr. Kabatek como Director del Centro de InvestigacionesEugenio Coseriu, pero va respaldada enteramente por los responsables del Centro, un Centroque no sólo custodia el legado científico de Coseriu, sino que también (y cabe no olvidarlo) esel titular legal de los derechos de su obra, tanto de la obra publicada como de la inédita. Por lotanto, conviene deshacer un primer equívoco, y no plantear las cosas como una acusaciónparticular del Dr. Kabatek hacia ti, sino como una acusación que lleva el completo respaldoinstitucional del Centro de Investigaciones Eugenio Coseriu.

2. (Véase el segundo argumento en http://raa-linguistica.blogspot.com/) (2)


Versión del Dr. Luis Miranda Esquerre (URP): (3)
Herr Professor Doktor Johannes Kabatek


Distinguido colega:

He leído su carta no sin sorpresa, pues, suponía que Ud. conocía desde hace años esos textos, que supongo están en la biblioteca del Dr. Coseriu, pues, yo se los he entregado personalmente cuando él nos visitó en la Universidad Ricardo Palma (Lima-Perú), adonde vino en varias oportunidades. La idea era de utilizar la enseñanza del maestro y ponerla al alcance de estudiantes que de otra manera no podrían acceder a ella; en el texto se dice claramente que están basadas enteramente en la obra de él, capítulo por capítulo, pero acomodadas a las necesidades de los estudiantes a las que iban dirigidas y, además, anotadas en base a estudios posteriores. En cuanto a la Lingüística del Texto, aquí al estar el libro en alemán, era inaccesible a mis alumnos. Desconozco la traducción de la profesora Agnud (a quien no conozco sino a través de algún texto publicado en Gredos). Sí conocía que había una traducción que fue publicada o iba a publicarse en la Argentina, indagué con algunos colegas de ese país pero no obtuve la información. Me he basado enteramente en la versión alemana y, como señalo en el libro, en las lecciones que dio el maestro en la Universidad de Arequipa a las que asistí. Más bien, el mismo Dr. Coseriu trajo a Lima la traducción italiana, la que me entregó para sacarle una fotocopia y poder compararla con mi traducción. También le entregué una copia al profesor Oscar Loureda cuando estuvo en Lima; es más, me pidió el colega que le enviara un ejemplar para sus alumnos. El amigo Loureda me informó hace poco que había hecho una nueva traducción de la Lingüística del texto y que ha sido publicada en España. Supongo que su trabajo es mejor que el mío: él ha estado más cerca del maestro y tiene a la mano mejor información que la que tenemos aquí en el Perú. Creo que el Dr. Coseriu tenía suficiente confianza en mí como para decirme que no aprobaba las versiones que había hecho para mis alumnos y, entonces, no hubiese proseguido con su publicación, pues, entre uno y otro texto hay una distancia de casi diez (10) años. El Dr. Coseriu vino a Lima a través de una invitación que yo le hice y siempre me demostró especial aprecio, lástima que ahora él no pueda aclarar esta situación. Los textos figuran bajo mi nombre porque soy el responsable de la versión y, además, he hecho algunas modificaciones (añadidos, sobre todo) en función de los objetivos del libro: ser un manual. Y en el caso de la Lingüística del texto, la traducción la he hecho yo, lo que me hace responsable de los errores cometidos, pues no soy traductor. Me hubiese gustado que antes de publicar su carta me hubiese contactado para conocer los pormenores de los hechos. En el Prólogo del libro señalo con absoluta claridad: “Las líneas que siguen están basadas enteramente en la concepción teórica y metodológica de Eugenio COSERIU, creemos que el profesor de Tübingen ha sentado con esclarecedora precisión los fundamentos de la Ciencia del Lenguaje, lástima que entre algunos especialistas, por chauvinismo o por intereses de “capillas”, se desconozca su singular aporte. Hemos obviado, en general, las citas para no recargar el texto, que en muchas partes sigue ad pedem litterae al sabio de origen rumano. Al final de cada tema indicamos la bibliografía utilizada. Se trata básicamente de una antología coseriana.”Qué más se puede decir sobre la autoría. No hubiese sido difícil para quien conoce bien la obra coseriana darles vuelta a los textos del maestro para que no aparezcan tal como él los escribió. Bueno, es una pena que esto haya sucedido; pero me consuela que el maestro no lo hubiese aprobado, pues conocía bien los hechos que jamás le oculté. Los textos fueron publicados en vida de él, y es más, en una ciudad en la que estuvo varias veces antes de morir y en un círculo de lingüistas tan pequeño que difícilmente hubiesen pasado desapercibidos.

Cordiales saludos,
Dr. Luis Miranda

FUENTE:
(1) http://nilavigil.files.wordpress.com/2008/09/carta-luis-miranda.pdf

Perlitas lingüísticas

Por: Paul Aguilar


YURI VALENTINOVICH KNÓROSOV
El descifrador del maya


Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo. Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía. No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión. No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.

Así era el mundo en gestación: todo en calma. Extraídas del Popol Vuh (en Quiché, “Libro del Consejo” o “Libro de la Comunidad“), estas antiguas historias se conocen gracias a una traducción efectuada por Fray Francisco Ximénez, hecha en 1722, y redescubierta en 1854. Pero la escritura maya había permanecido como un misterio hasta bien avanzando el siglo XX, aunque la llave para su desciframiento provenga de cientos de años antes… La clave para llegar al corazón de la escritura maya se ubica en el siglo XVI, cuando Diego de Landa, primer obispo de Yucatán, elaboró con la ayuda de sus informantes un alfabeto que incluyó en su libro “Relación de las cosas de Yucatán”.



Para hacer dicho alfabeto (que luego se demostró no ser tal cosa, sino un silabario) el franciscano preguntaba a su informante cuáles eran las correspondencias de los nombres de las letras españolas; éste respondía bajo cierto tipo de coerción psicológica, diciendo lo que quería oír el español. Así, la letra “a” tendría tres significados, mientras que la letra “b” estaría representada por el dibujo de pie; en este segundo caso, la “b” no significa pie, sino más bien camino. Dicho alfabeto fue la base para los estudios que realizaron los dos más importantes epigrafistas mayas de este siglo: el arqueólogo inglés J. Eric S. Thompson y el lingüista ruso Yuri Valentinovich Knórosov.

Yuri, que podía leer en árabe, chino, japonés y griego, a los 17 años fue sorprendido por la Segunda Guerra Mundial, y enrolado en el 580 Batallón de Artillería Pesada. Cuando el ejército ruso se apoderó de Berlín, Knórosov tenía entonces 21 años de edad y era soldado del Ejército Rojo. Participaba de la toma de Berlín cuando descubrió que los soldados estaban vaciando la gran Biblioteca Nacional de la capital alemana y que los libros eran empacados en cajas para su traslado. Al acercarse encontró los ejemplares de fray Diego de Landa “La Relación de las Cosas de Yucatán” y una reproducción de los códices mayas hecha por los hermanos guatemaltecos J. Antonio y Carlos A. Villacorta, y así comenzó su lucha por hacer factible lo imposible. Ése fue el preciado botín de guerra que le tocó a Knórosov: iban en su alforja las semillas del pensamiento maya y él estaba destinado a ser el descubridor del engranaje de su expresión escrita. Decía Knórosov:

“Lo creado por una mente humana puede ser resuelto por otra mente humana”.

Al regresar a la Unión Soviética, Sergei Aleksandrovich Tokarev, profesor de Knórosov, propuso que este joven, familiarizado ya en el estudio de otros antiguos sistemas de escritura, intentara descifrar la escritura maya. Así, escribió su disertación de Philosophy Doctor acerca de la Relación de Landa, la cual llegó a ser la clave en sus futuros acercamientos en la labor del desciframiento. En 1950 J. Eric S. Thompson en su obra “Escritura jeroglífica maya: una introducción“, haciendo gala de un profundo conocimiento arqueológico, expuso sus conclusiones sobre la escritura maya, relacionándolas con sus estudios de etnohistoria, en los cuales negaba el fonetismo en este sistema. Dos años después, en 1952, Yuri V. Knórosov refuta la teoría de Thompson, explicando que los glifos de Landa podían utilizarse como sílabas fonéticas (pero debido a que existía la “Guerra Fría“, su trabajo fue tachado de “comunista” por Thompson y denostado por todos los investigadores occidentales, y recién fue redescubierto y aceptado a partir de 1995), y en 1963 presentó la escritura de los indios mayas, explicando su sistema de lectura en el marco de una discusión pormenorizada de la cultura maya.

Para llegar a esta conclusión Yuri había pasado incontables horas en su cómodo y gran sofá junto a la ventana, comenzando a leer y a tomar notas a las 10 de la mañana y terminando comúnmente pasada la medianoche. Silenciosamente, su sirviente le colocaba un plato con bocadillos cerca del sofá, ya que Knórosov comía mientras leía. La rutina no variaba ni los sábados ni los domingos. Así, a partir de 1952 se dio cuenta de que el “alfabeto” de Landa era un silabario.

Debido a sus estudios comparativos en lingüística, Knórosov sabía que, invariablemente, todo pueblo que comienza a escribir pasa en pocas décadas de lo logográfico a lo fonético. Y ya que los mayas habían escrito durante siglos, no tenía por que ser diferente con ellos. Además, Knórosov no poseía prejuicios racistas: a diferencia de todos los mayistas occidentales, aprendió el maya moderno, pues era evidente que lo que reflejaban los glifos era este idioma, y muchas palabras debían ser las mismas.

Knórosov demostró que las palabras mayas usualmente se deletreaban con la combinación de dos sílabas consonantes-vocales, y que la vocal de la última sílaba se eliminaba. De esta manera, la palabra tzul para “perro” se escribía tzu-lu. Nuestro sistema también se basa en signos fonéticos, pero en comparación con el Maya es mucho más sencillo, ya que consta de solo 27 símbolos o letras. En contraste, los mayas cuentan con cerca de 800 símbolos, los cuales representan no una letra sino una sílaba, por lo que se le llama Silabario y no Alfabeto como el nuestro.

Además, mientras una letra de nuestro alfabeto puede representar solo un sonido, los escritores mayas podían seleccionar de muchos signos diferentes para representar un sonido. Por ejemplo, hay por lo menos 5 signos diferentes que pueden representar la sílaba BA. Y muchos de los glifos son polivalentes y tiene uno o más significados. Originalmente se pensó que la escritura Maya era puramente logográfica o ideográfica (debido al gran número de símbolos) hasta que se descubrió que era logosilábico y que con el tiempo fue cada vez más fonético. Los mayas usaban el silabario basándose en glifos, a diferencia de un alfabeto puro, y es de hecho un sistema mixto. Knórosov explicaba en su libro:

"En realidad, la escritura jeroglífica desciende directamente de la pictográfica y representa el sistema más antiguo de registrar la voz humana. Los atributos más característicos del sistema jeroglífico son: el uso de tres categorías de símbolos o glifos (especialmente ideográficos, fonéticos y determinativos), y la aproximación de comunicar la idea de la composición fonética de las palabras".

A pesar de que el propio Knórosov reconoció que algunos de sus desciframientos habían sido ya realizados por Cyrus Thomas en el siglo XIX, y pese a que aún faltan cosas por descifrar, sin sus trabajos hubiera sido imposible entender el significado de los glifos. Caído el comunismo en Rusia, en 1991 Yuri pudo salir por primera vez de su país y viajó a Guatemala, donde el gobierno de ese país le otorgó la Orden del Quetzal. En 1994 el gobierno mexicano le entregó la Orden del Águila Azteca, la que recibió en la embajada de México en Moscú. Un gran mayista, como lo es Michael D. Coe, cuenta que Thompson le confió un poco antes de morir:

“Yo ya no veré los resultados de las investigaciones que se están haciendo sobre la escritura de los mayas; pero usted vivirá aún y se dará cuenta de quién tuvo la razón: ese maldito ruso o yo”. Hoy todos sabemos que ganó "ese bendito ruso".

Knórosov, a miles de kilómetros de distancia había aprendido español y trabajado en silencio con la compañía que pueden brindar un gato, un cigarrillo y una botella de vodka. Gracias a él hoy los antiguos Mayas tienen de nuevo voz. Si bien sus aportaciones son insuperables, Knórosov murió el 30 de Marzo de 1999, solo y a causa de un derrame cerebral y una neumonía que contrajo al permanecer varios días en el pasillo helado de un hospital. Fue enterrado en un antiguo basurero de San Petersburgo (ex-Leningrado), aunque tuvo la satisfacción, en sus últimos días, de saber que el grupo Xcaret y la Universidad de Quintana Roo editarían su grandiosa obra, lo cual fue hecho en 1995.